Si visitas en un corto período de tiempo el MoMA y el Metropolitan de New York, en algún momento vas a pensar que has tenido un déjà vu.
Es que estos dos museos albergan dos de las cuatro reproducciones de una escultura del artista futurista Umberto Boccioni: ‘Unique forms of Continuity in Space’. Pero incluso antes de ver la impresionante estatua por segunda vez, tal vez ya estarás pensando: “¿dónde he visto yo esta figura?”
La respuesta: en todas las monedas de 20 céntimos de euro acuñadas en Italia. Sí, la figura humana un poco deformada que vemos en esas monedas no es otra cosa que una imagen de la obra del artista italiano. Boccioni la esculpió en yeso, a los 31 años de edad. Nunca pudo verla fundida en bronce, dado que moriría tan solo tres años después, en 1916. Las únicas cuatro estatuas que se fundieron a partir del yeso original se encuentran en San Pablo (junto con el yeso original), Londres (Tate Gallery) y Nueva York (en los dos museos citados). Posteriormente, otras fundiciones se hicieron a partir de la versión del Metropolitan Museum.
Pero ¿por qué es tan relevante esta estatua? Se trata de una figura humana que avanza en contra del viento, con fuerza y determinación, pero deformándose a medida que lo hace. El gran logro de Boccioni (recordemos que estamos en 1913) fue dotar a la estatua de un movimiento y una ligereza a la vez que partía de líneas que podrían confundirse con el movimiento cubista, pero que lo trascendieron, impregnando a la figura del dinamismo que caracterizó a toda su obra. Como él mismo escribió en 1912, trabajaba en “una completa renovación de ese arte momificado”.
Si aún no has visitado ninguno de estos museos, al menos la próxima vez que tengas una moneda de 20 céntimos no podrás resistir la tentación de darle la vuelta, para ver si el destino ha puesto en tus manos a un hombre que avanza luchando contra el viento.